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La Coctelera

EL GRAN MISTERIO EN LAS COSAS PEQUEÑAS

ELIGE EL CAMBIO

17 Diciembre 2010

Saber, eso es el amor, conocimiento.

Dicen que el amor es ciego y sin embargo, cuando uno siente amor, los sentidos se liberan, se agrandan, se expanden. Cuando amas puedes ver más allá que los otros, más lejos, puedes incluso verte el alma. Unos dicen que hay diferentes formas de amor, el amor fraterno, el amor de la amistad, el amor del amante, el amor a uno mismo... El amor es amor, no es diferente, lo compartas con quién lo compartas el amor es amor. No surge del otro, sino de ti y desde tu interior se vuelve amor. ¿Y por qué el amor a veces se vuelve otra cosa? Porque nos olvidamos que el amor es solo nuestro, no del otro. Nos olvidamos que amar es nuestra meta, nuestro camino. Nada es imposible desde el sentimiento de amar, pero a veces nos hicieron daño y lo hicieron en nombre del amor, después quedamos confundidos y heridos y empezamos a creer que el amor debe doler.

Amar es responsabilidad, sinceridad, honestidad, amar es desear que el otro sea feliz, que se despierte, que abra las alas, que vuele, amar también es desear ser feliz, despertar, abrir las alas y volar.

Amar es comprensión, libertad, apoyo, respeto, amar es dar, entregarse, vivir, pero amar también es respetarse, pedir, buscar y encontrar.

El amor a veces te espolea, te mueve, te sacude, el amor a veces incluso te tumba, pero si no perdemos de vista la meta y el camino, también te serena, te da paz y te levanta.

Amar te da la posibilidad de experimentar, de crecer.

Sin el motor del amor, la vida da vueltas y vueltas, se vuelve aburrida, distante y vacía.

Tags: amor

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13 Diciembre 2010

DAR

 

Oímos que debemos dar y qué en el dar está la recompensa.

Pero a mí me sucede, que a veces dando, me quito. A veces nos encontramos con seres a los que les damos y les damos y nada es suficiente, tragan de nuestra energía y de nuestro amor y no hay parte y parte, te quedas en el dar por dar y esperas y esperas que de repente como por arte de magia surja el milagro: La recompensa.

Agotada y herida en el ego y en lo espiritual, me limito a pensar que el error está en mí, por desear ser recompensada, "qué egoísta y poco generosa soy", y todo empeora porque otra vez estoy juzgándome frente al espejo.  Pero el deseo es más fuerte que cualquier otro pensamiento, verme al fin reconocida. Y esta vez mirándome en el espejo descubro algo que antes no vi, hay una parte de mí que se desintegra que no distingo, la mirada perdida en el otro, la energía puesta en el otro.

Para dibujar color dónde solo hay blanco y negro, se invierte mucho tiempo.

Me aburro, pero no cedo, me desgasto pero no suelto, me aniquilo pero no abro la mano. Agarro con fuerza y cuanta más fuerza pongo yo, mayor es la resistencia.

Me desespera la mediocridad, el conformismo, la desidia, me desespera el desaliento, la huída, me desespera la falta de visión, dejar pasar la oportunidad, me desespera la falta de entrega, la falta de vida...

¿Cómo puedo esperar el cielo, de alguien que se lo niega?

Llenar y llenar copas que ya están llenas y ves el líquido derramarse e inundarlo todo y hay un segundo en el que seguir dando ya no tiene sentido, respiro profundamente y vacio todo lo que me impulsa. Ahora nada tiene sentido y justo en ese momento, todo el sentido se recupera.

Es suficiente para mí, la recompensa llega, el reconocimiento se da. Me llega de todas las partes del planeta, de todos los lugares del universo, desde el centro de mi centro... Sonrío.

 

Tags: dar

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30 Noviembre 2010

El conocimiento del ser

 

I.II La esencia de la que estamos hechos.

Nuestras creencias fundamentales dirigen nuestras decisiones desde la base de nuestro subconsciente, sólo cambiando las creencias sobre nosotros mismos y las creencias sobre nuestras limitaciones podremos convertirnos en el ser que espera ser descubierto en nuestro interior. Para cambiar estas creencias limitantes y castrantes tenemos que conocerlas, verlas de cerca saborear su sabor amargo, el que nos bloquea la garganta y la comunicación real con nuestro ser interior. Decimos que no podemos, que no sabemos. Pero esto no es sólo lo que decimos a los demás esto es sin duda la conversación interna con nosotros. Descubrir esa charla machacante y mecánica que nos exige y exige sin darnos la oportunidad de probarnos, de arriesgar. No hay nada, que suba más la autoestima que vencer esa obsesión de agresión contra nuestra propia vida. La victoria del ego contra el ego. Enfrentarlo y derrotarlo, dejar a un lado todo lo demás y aceptar la propia muerte de lo que conocemos, para transformarnos en lo desconocido y poco a poco dejar que esa dulce ignorancia de nosotros se llene de cosas nuevas, dejadas en nuestro interior con total consciencia.

No es lo que fuiste, sino, en que te conviertes cada nuevo día.

Sustituir es la clave.

Sustituir es la forma más rápida para cubrir las necesidades básicas del ser que sufre por una gran ansiedad o dolor emocional.

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30 Noviembre 2010

I. El conocimiento interior del ser.

 

 I.I La búsqueda de lo que deseas ser, para que de esta forma puedas transformar tu vida.

Siendo la persona que quieres ser es más fácil conseguir la vida que uno desea, porque en la transformación está la clave para conseguir tus logros personales. Normalmente deseamos que algún aspecto de nuestra vida cambie y con este cambio se produzca también un cambio en nuestro interior, pero nada de lo que sucede fuera puede cambiar lo que sucede dentro de ti, sólo un cambio consciente de tu ser puede hacer que suceda el milagro en el exterior, sólo cambiar la forma de mirar puede cambiar lo que miramos, la realidad es siempre muy subjetiva, es nuestra responsabilidad convertir lo que somos en lo que deseamos ver.

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30 Noviembre 2010

MORIRSE

 

El día que morí, dejé de sufrir, fui consciente de que, con mi muerte alcanzaba por fin la tranquilidad, lo más ansiado, desaparecer. Durante meses y años deseé no estar, quitarme del medio, librar al mundo de mi pesar y librarme de justificarme una y otra vez, el día que morí, dejé de lamentarme, lo preparé todo, dejé cartas de despedida, pedí perdón y hasta confesé que amaba. El día que morí, todas las preocupaciones, las expectativas, la ambición, el rencor y el dolor desaparecieron. El día que me maté, comencé a vivir de nuevo. Ahora todos los días me mato antes de despertar, me mato antes de hablar con mis amigos, me mato y me muero cada momento y resucito un instante después recordando que si ya he muerto nada importa tanto como para morir. Mi vida es sin duda más plena ahora que conozco la muerte de cerca. Cada vez que un dolor atenaza mi corazón me quedo perpleja mirándolo, cada vez que una alegría toca mi alma, me descubro preguntándome que había dentro de mí, que conectó con este suceso. En el proceso en el que estoy muriendo soy sola conmigo, no hay nada más y la tranquilidad me invade, no tengo que hacer nada sólo dejarme ir, tragarme a mí misma, saber que ni yo, ni nada existe.

 

Tags: muerte

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